ediciones ayarmanot

martes, 11 de octubre de 2011

Editorial PROXIMA 11 - INVIERNO


Según una definición que anda por ahí, el ser humano es el primate sin pelo, sin cola y sin vergüenza.

No me parece del todo errada, pero creo que es poco abarcadora.

Si pensamos que lo que nos define es nuestro ADN, la famosa molécula de la doble hélice que codifica las proteínas y otros elementos para ayudar a constituir el fenotipo, nuestra estructura corporal como organismos (genotipoexpresado y desarrollado dentro de un ambiente), entonces somos el resultado de la combinación tal vez accidental de algunas sustancias.

Somos una fascinante máquina biológica, una maravillosa filigrana nerviosa, carne, sangre y extraordinario poder muscular, pero cada parpadeo, pensamiento o sensación es la consecuencia de reacciones químicas, que responden a esa lista de instrucciones que llevamos impresa. Proteínas. Maquinas moleculares formadas por cadenas de aminoácidos, que pueden aglomerarse o mezclarse entre sí.

Da un poco de vértigo pensarlo de ese modo, ¿no?

Quizás lo más incómodo de esta definición biológica es que suena tan ¿desnuda? de propósito o voluntad.

Cuesta conformarse con ella.

Parece muy apropiado que la clasificación taxonómica del humano moderno, Homo sapiens sapiens, pueda traducirse como “Hombre sabio, que sabe” u “Hombre sabio, curioso”, porque siempre tenemos el impulso de ir un poco más allá, de querer ver un poco más lejos o un poco más profundo.

Podría decirse que somos también esa búsqueda de sentido, ese hambre por conocer, por ser en nuestra forma más perfecta. Nos define nuestra cualidad de filósofos en la acepción más literal del término: nuestro amor por la sabiduría.

Pero, del mismo modo que el fenotipo es una expresión del carácter genético desa-rrollado en determinado ambiente, nuestra búsqueda de comprensión y conocimiento no es una empresa aislada ni individual, está condicionada por nuestros pares y nuestro entorno.

Somos en sociedad.

Y en sociedad construimos un sucedáneo de la memoria racial, una forma de pasar el conocimiento adquirido, la suma de las experiencias, de una generación a otra: la Cultura.

Y si entendemos cultura no como lo que un pueblo sabe sino como lo que un pueblo es —o una especie, en este caso—, si pensamos nuestra identidad a partir de este conjunto de características y relaciones, la definición de “humano” que buscamos puede adquirir una nueva magnitud, un aspecto totalizador, y alcanzar quizás su verdadero significado, porque esa memoria racial, nuestra expresión más genuina, va más allá de nosotros, como individuos y como sociedad: Es también una construcción del universo, una forma de leerlo, crearlo y perpetuarlo en nosotros, para salvarlo de su condición de efímero, para salvarnos a nosotros de nuestra condición de mortales.

Somos la fragilidad de esa esperanza.

Laura Ponce


La ilustración es "De voluntades y tecnecios", de Gala Comic

sábado, 8 de octubre de 2011

Aballay / película, poster y entrevista a CRISTIAN MALLEA


En el link que les pego a continuación puede leerse un comentario a ABALLAY, la película elegida para representar a la Argentina y competir por el Oscar a Mejor Película Extranjera, y el cuento de Antonio Di Benedetto.

http://blog.eternacadencia.com.ar/?p=16902#more-16902


Este es el póster de la película, realizado por Cristian Mallea al igual que la historieta. Sus estudios de escenario, personajes y ambiente fueron usados para la dirección de arte, el vestuario y el tono de la película. También se hizo un animatic que servió de avance y muestra para buscar productores para el film.


En la PROXIMA 11 publicamos una larga entrevista a este talentoso ilustrador, historietista y docente, uno de los fundadores de la Escuela de Historieta “Eugenio Zoppi” y de LA PRODUCTORA, colectivo editorial independiente destinado a difundir la historieta argentina y latinoamericana.


“SIEMPRE

QUEREMOS UN POQUITO MÁS”

ENTREVISTA A CRISTIAN MALLEA

Por Laura Ponce

CRISTIAN MALLEA siempre supo que quería dibujar, pero primero intentó ser músico, abogado, fotógrafo y camionero. Terminó dando con el taller de Horacio Lalia, para ser su primer alumno y, más tarde, su ayu-dante; junto a él publicó en Italia y Alemania. También colaboró con el gran Lucho Olivera. Ilustró libros esotéricos, esco-lares y políticos para diversas editoriales latinoamericanas. En 1997 se inició en la autoedición y fundó la Asociación de Historietistas Independientes, de la que fue presidente. Desde 1999 es el director editorial de La Productora, colectivo indepen-diente de Morón que publica en Argentina, Sudamérica, EEUU y Europa. Como docente dirige la escuela de historieta “Eugenio Zoppi” junto a Ángel Mosquito. También es profesor de la carrera de historieta de la Universidad de Palermo y dicta charlas y seminarios en universidades, escuelas e instituciones del país y el extranjero.



¿Qué te movió a hacer historieta? ¿El impulso nació como una unidad con la imagen o por separado?

Supongo que la unidad con la imagen sucedió por la juntura de los contrarios, como a veces suele suceder. Me explico: mi viejo era ciego, mi vieja casi lo es y sospecho que ese vacío de imágenes (nótese que no digo “luz”, porque de eso sobraba en mi casa) lo suplieron haciéndome amar de pequeño toda expresión de arte visual. Muchos libros, muchas fotos, mucha iconografía folklórica cuyana, mucho estímulo visual. También mucha música. Cosa que no puedo separar de las imágenes, todavía hoy. Cuando recuerdo, por ejemplo, aquellos soldaditos a caballo, suena en mi cabeza aquella banda sanjuanina “La Tropilla de Huachi Pampa”.

Toda una mítica gauchesca entrando en vos.

Desde luego, yo mismo me considero uno de aquellos gauchos que fueron mis abuelos. Cada vez que voy a San Juan, me siento parte de la tierra; y me duele el alma cuando me voy. De chico era la costumbre llorar mirando por la ventana del micro cómo las montañas se alejaban. El primer Mallea fue uno de los fundadores de San Juan y eso siempre se recordó en mi casa, mucha tierra tenía la familia y aún un tío mío (Don Amancio) pervive en aquella lejanía llamada Punta del Agua.

Así, la imagen se me imponía como herramienta para expresar mi parecer ante el mundo desde muy chico. La primera historieta que recuerdo la dibujé en un cartón separador de golosinas que había en el kiosco de mi viejo. Ahí describía una costumbre que tenía, me encantaba ir a esperar a mi viejo cuando bajaba del colectivo 172, el placer de ir con él de la mano hasta casa.

(...)

Para leer la entrevista completa: Revista PROXIMA nro.11 - pag 27

domingo, 2 de octubre de 2011

Ilustración Inspirada


Carlos Daniel J. Vázquez, escritor, ilustrador, amigo de la casa, hizo esta maravillosa ilustración inspirado por el cuento "Otoño", de Teresa P. Mira de Echeverría que publicamos en el nro.11 de PROXIMA.

Qué puedo decir?

Me encanta que pasen estas cosas :-)


Esta es la dirección de su blog, donde pueden ver más de sus trabajos:

http://digitalesyanalogicaxx.blogspot.com/





PD: Dije que Dani, más conocido como Axxonita, es también el papá de El Encarrillador?

http://axxon.com.ar/enca/c-Encarrilador.htm